Preparación de tierras

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Introducción

La Caña de Azúcar es un cultivo poco exigente en cuanto a suelos, tolera bien y se ha cultivado económicamente tanto en suelos muy pesados o arcillosos, como en muy ligeros o arenosos. Sus exigencias respecto a suelos se limitan a:


  • Profundidad. La necesaria para desarrollar su sistema radicular de alrededor de un metro.
  • Aireación suficiente, por lo que deben evitarse los problemas de drenaje tanto interno como superficial.
  • pH, valores que no se alejen demasiado de la neutralidad, aunque suele tolerar desde 4 hasta 10.
  • Salinidad y/o alcalinidad, no muy elevada, aún cuando hay diferencias bastantes marcadas entre variedades.[1]


El mantenimiento de estas características esenciales del suelo para el desarrollo del cultivo a través de los años está directamente relacionado con su manejo. El efecto de la maquinaria agrícola y la aplicación de prácticas equivocadas sobre la preparación y mantenimiento de la tierra se expresarán en una pérdida de la estructura del suelo con el consecuente impacto en el rendimiento y calidad de la caña de azúcar.

Levantamiento Topográfico

El primer paso para un adecuado manejo del suelo es conocer su topografía al detalle para poder planificar tareas que tiendan a mejorar el sistema de riego, el drenaje superficial y permita calcular los movimientos de tierra, entre otros beneficios que aporta el Levantamiento Topográfico

Se entiende por Levantamiento Topográfico al conjunto de actividades que se realizan en el campo con el objeto de capturar la información necesaria que permita determinar las coordenadas rectangulares de los puntos del terreno, ya sea directamente o mediante un proceso de cálculo, con las cuales se obtiene la representación gráfica del terreno levantado, el área y volúmenes de tierra cuando así se requiera.[2]

En la actualidad, las nuevas tecnologías de sistemas de posicionamiento global de alta precisión, el mejoramiento al acceso de información satelital y el constante avance de los elemento electrónicos de mediciones precisas, han sido incorporadas a la actividad de levantamiento topográfico mejorando notablemente sus resultados y beneficios brindando un plano topográfico con características impecables.


Levantamiento.jpg

Imagen de curvas de nivel en un levantamiento por secciones

Nivelación

El proceso de nivelación tiene como objetivo eliminar de la superficie las pendientes que puedan influir en los sistemas de riego y drenaje. Generalmente, la idea es llevar las pendientes a grado cero a través de métodos y labores que remuevan el suelo lo menos posible para poder disminuir los riesgos perjudiciales que el excesivo movimiento de tierras trae consigo. Se pueden definir dos grandes grupos de nivelación: por un lado las que no requieren de tareas complejas y apuntan a eliminar pequeñas irregularidades del terreno (micronivelaciones) y por otro, aquellas que son más importantes, que involucran mayor superficie y mayor cantidad tierra a remover o a rellenar (macronivelaciones). Las micronivelaciones pueden ser atendidas directamente por el personal cañicultor pero las macronivelaciones ya deben ser efectuadas por especialistas.

En la actualidad, existe una tecnología de nivelación por rayo láser que mejora notablemente la tarea de nivelación mejorando el resultado final con un mejor aprovechamiento del agua, aumentando la superficie de cultivo, optimizando el uso de productos y disminuyendo el grado de erosión, entre otros beneficios.


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Tanto por el método tradicional como por el método de rayo láser, la nivelación debe realizarse teniendo muy en cuenta el grado de humedad del suelo ya que en suelos muy secos será necesario mucha fuerza mecánica y habrá un exceso de “roturas” que habrá que volver a nivelar y, por otro lado, el suelo muy húmedo tendrá consecuencias indeseables al secarse (terrones grandes, apelmazamientos, etc).

Subsolado y desterronamiento

Es una labor de labranza, cuyo objetivo es romper estratos o capas compactas del suelo, situadas por el arado. Es una operación costosa, por requerir gran fuerza de tracción, pero que está plenamente justificada, si realmente existen esos estratos duros, que restringen la penetración profunda del agua y de las raíces del cultivo. En suelos donde la experiencia indica que se infiltran láminas superiores a los 80 mm. por riego, o donde se moja el suelo a unos 80 cms. o más, ésta labor es innecesaria. Cuando el subsolado se hace en suelos húmedos, requiere más fuerza, pero si es seguido de un laboreo superficial mínimo, su efecto puede ser bastante prolongado.[3]


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Surcado

Es la última labor de la preparación del suelo para la siembra. El trazado de la surquería y el diseño de las unidades operativas o tablones de la finca, se hace en función del riego, del drenaje y de la mecanización del cultivo, especialmente la de la cosecha. En donde la topografía del terreno, no permite una buena labor de nivelación, se sigue utilizando el diseño tradicional, en el que la unidad operativa se confunde con la de riego. Pero donde sí se puede lograr una buena nivelación del terreno, que permita el trazado de surcos rectos y largos y una más eficiente labor de los equipos de cosecha mecanizada, se pueden rediseñar las unidades operativas, las cuales constarán de varios canteros o unidades de riego sucesivos, deslindados por separaciones de unos tres a cuatro metros de ancho; y bordeados por una acequia recolectora de los excedentes de agua de riego o de lluvia del cantero superior y otra que funcionará como regadera del cantero inferior. La longitud de cada cantero, la misma de los surcos, dependerá de las características físicas del suelo. El número de canteros por unidad operativa, serán los requeridos para conformarla de unos 250 a 350 metros de largo, suficientes para operar eficientemente los equipos de cosecha mecanizada. Para las separaciones entre canteros, se trazan rasantes con pendientes entre 0,2 y 0,3 %. Con esta pendiente, uniforme en regaderas y colectores, se logra una perfecta distribución del agua de riego en los canteros, mejorando la eficiencia del riego y aumentando el volumen de agua manejada y el área cubierta por cada regador; a la vez que se garantiza la eliminación de los excedentes de agua de riego o de lluvia. [4]


En cuanto a la surquería propiamente dicha, los aspectos más importantes a considerar en su trazado son la pendiente del surco (entre 0.3 y 1%), la distancia entre surcos (de 1,5 m en hileras sencillas o de 1,05 x 0,60 m en hileras dobles) y la profundidad que se define según la época de siembra en:

  • Siembras a partir del 15 de febrero hasta junio: surquería doble a una profundidad de 20 cm para sembrar sobre el camellón, previendo la imposibilidad de la realización de aporque.
  • Siembras desde octubre hasta el 15 de febrero: surquería sencilla a una profundidad de 30



Artículos relacionados


  1. “El Suelo y su Manejo en Caña de Azúcar” Navarrete, Pedro M.; Investigador de FONAIAP Estación Experimental Yaracuy; 1986. Venezuela.
  2. “Efecto del arado cincel y el riego sobre el desarrollo de la caña de azúcar en un suelo compactado”. Wagner, M; Rincones, C; Medina, G; Mujica, M; FONAIAP, Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias, Venezuela.
  3. “Diagnóstico preliminar de la maquinaria agrícola empleada en la preparación de suelos para el cultivo de caña de azúcar”. Méndez Ojeda, A; Julio 2009.
  4. “La nivelación de los terrenos agrícolas con rayo láser”. Ing. Agr. Castellanos, J; 2008. Rep. Dominicana



Referencias

  1. El Suelo y su Manejo en Caña de Azúcar. Navarrete, Pedro M.; Investigador de FONAIAP Estación Experimental Yaracuy; 1986. Venezuela.
  2. “El levantamiento topográfico: uso del gps y estación total”; Pachas, R; Laboratorio de Topografía. Departamento de Ingeniería. Núcleo Universitario Rafael Rangel. Universidad de Los Andes (ULA); Trujillo – Venezuela; 2009.
  3. “El Suelo y su Manejo en Caña de Azúcar” Navarrete, Pedro M.; Investigador de FONAIAP Estación Experimental Yaracuy; 1986
  4. “El Suelo y su Manejo en Caña de Azúcar” Navarrete, Pedro M.; Investigador de FONAIAP Estación Experimental Yaracuy; 1986